
Esta es una de las dudas más frecuentes que vemos en consulta. Pacientes que llegan esperando que su dolor solo sea un tema de fisioterapia, y otros que después de probar de todo solo quieren una respuesta real con una solución definitiva para su dolor.
La realidad es que el dolor de espalda es una de las causas más frecuentes de consulta médica en neurocirugía. De hecho, los datos estadísticos indican que el 80% de la población mundial experimenta dolor de espalda en algún momento de su vida (American College of Reumathology).
Y si bien para muchos casos, la fisioterapia y los tratamientos conservadores son el curso de tratamiento adecuado, existen otros en los que la causa del dolor requiere una intervención quirúrgica para resolverse de forma definitiva.
Saber diferenciar estos escenarios es clave para evitar que la lesión avance. Y no siempre obedece a la fórmula de “primero intentamos con tratamiento conservador y si no funciona avanzamos a cirugía”. En muchos casos durante el diagnóstico ya evidenciamos muestras claras de que fisioterapia y tratamiento farmacológico no ayudarán de manera efectiva.
¿Cuándo funciona la fisioterapia en problemas de columna?

La fisioterapia suele ser efectiva cuando el dolor tiene un origen muscular o mecánico leve. Entre los casos más frecuentes están:
- Contracturas musculares
- Sobrecargas por esfuerzo físico
- Dolor postural
- Episodios leves de lumbalgia o cervicalgia
También puede ayudar en fases iniciales de algunas patologías discales, como las hernias de disco, cuando estas no están comprometiendo nervios, el dolor es manejable y no limita la calidad de vida.
El objetivo es claro: disminuir el dolor, mejorar la movilidad y fortalecer la musculatura. En estos casos, el tratamiento puede incluir:
- Terapia física
- Ejercicios guiados
- Medicación analgésica o antiinflamatoria
Cuando hay mejoría progresiva, no suele ser necesario avanzar a otro nivel de tratamientos como el quirúrgico.
¿Cuándo la fisioterapia no es suficiente?

Solo los dolores de espalda provocados por ciertas patologías, responden a tratamiento conservador.
Cuando existe compresión nerviosa o daño estructural, la fisioterapia puede aliviar síntomas, pero al no resolver la causa ee dolor va a regresar y lo que es peor, puede causar mayor daño.
Algunos signos de alerta son:
- Dolor de espalda que se irradia a brazos o piernas.
- Hormigueo o adormecimiento de extremidades.
- Pérdida de fuerza.
- Dificultad para caminar o mantenerse de pie.
- Dolor persistente que no mejora con tratamiento o que regresa.
En estos casos, es necesario profundizar el diagnóstico y mirar hacia otros tratamientos, como la cirugía.
Fisioterapia o cirugía de columna: cuándo se requiere neurocirugía avanzada

La cirugía se considera cuando la lesión:
- Comprime un nervio o la médula espinal.
- Progresa con el tiempo.
- Limita la calidad de vida.
- No responde a tratamiento conservador.
Algunas de las patologías más frecuentes son:
- Hernias de disco
- Estenosis espinal
- Espondilolistesis
- Degeneración discal avanzada
En estos escenarios, la intervención no es una opción, es una decisión médica necesaria para evitar daño neurológico y recuperar la función.
La evolución de la cirugía de columna: más precisión, menos invasión

La neurocirugía ha cambiado en los últimos años.
Hoy, muchas patologías pueden tratarse con cirugía mínimamente invasiva.
Esto implica:
- Incisiones más pequeñas
- Menor daño a los tejidos
- Recuperación más rápida
- Menor dolor postoperatorio
Además, el uso de tecnología avanzada permite operar con mayor exactitud.
Sistemas como la neuronavegación y la tomografía intraoperatoria 3D permiten ubicar la lesión en tiempo real y guiar cada paso del procedimiento.
El objetivo es claro:
resolver la causa con la mayor precisión posible y preservar las estructuras sanas.
Actuar a tiempo marca la diferencia

Uno de los errores más frecuentes es prolongar el tratamiento conservador cuando es evidente que no está funcionando. Esto puede permitir que la lesión avance y complique el cuadro clínico.
No todo dolor de espalda requiere cirugía, pero cuando está indicada, postergar la decisión puede aumentar el riesgo de daño permanente.
Si bien antes existía un miedo generalizado a operarse la columna por las posibles secuelas que esto podía causar, es importante entender que con el progreso acelerado de la medicina y de la mano de la tecnología, las cirugías de columna hoy son infinitamente más seguras que hasta hace unos 20 años.
Hoy contamos con tecnología que se conecta entre sí y permite llegar a la lesión con un precisión sin precedentes (neuronavegador en conjunto con tomografía intraoperatoria 3D), mediante accesos mínimos (neuroendoscopio) y con equipos que permiten ir verificando que no se esté dañando nervios ni otros tejidos cercanos en el proceso (monitoreo neurofisiológico transoperatorio).
Además, el tomógrafo permite reducir en un 95% la exposición a Rayos X, lo que hace a la cirugía aún más segura.
Conclusión
La fisioterapia es una herramienta valiosa. Existen muchos casos de dolor de espalda en los que funciona bien, pero no todos los problemas de columna se pueden resuelver de esa manera.
Cuando existe una causa estructural o neurológica, la cirugía es por lo general el camino que nos va ayudar a resolver esa dolencia de manera definitiva. Hoy en día ya no tiene sentido temerle a la ciurgía de columna porque los avances médicos y tecnológicos nos ofrecen cirugías estremadamente seguras, precisas y con un riego reducido al mínimo posible.
La clave está en un diagnóstico preciso y en tomar la decisión adecuada en el momento correcto.
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Créditos
Redacción: María José Lasso – Periodista.
Dirección: Dr. Juan Francisco Lasso – Neurocirujano. Quito-Ecuador. @neurocirugiadrlasso
Artes visuales: REACT Creative Studio® ( Ver más AQUÍ).


